INSTALLATION


Eran diez hermanos, 2013. Bordado sobre tela, objetos, madera.


Nuestra vida se proyecta. Sobre nuestro espacio, sobre los demás, sobre nuestras cosas. Los objetos que nos rodean tienen la capacidad de contener información sobre lo que nos ha sucedido, como testigos mudos que, a través del tiempo, mantienen la habilidad de evocar todos esos recuerdos. “Eran diez hermanos” supone un juego entre lo individual y lo colectivo, ya que evidencia cómo la manifestación de lo íntimo y personal de la obra-homenaje a una genealogía particular, establece un vínculo con el ámbito social, en la medida en que cada uno pueda encontrar referencias comunes a su propia historia. El espectador se enfrenta a una especie de relicarios que contienen objetos personales, cotidianos, que parecen ser de otra época. Sin embargo no pueden contener un mensaje más actual y renovado, una información preciosa que merece la pena ser conservada.

(Our life projects itself. On our space, on the others, on our stuff. The objects around us have the power of bearing information about what happened to us, like dumb witnesses which, over time, keep the ability of evoking all these memories. They were ten children brings about a game between the individual and the collective, because it shows how the appearance of the intimate and personal aspects of the work-tribute to a particular genealogy, establishes a link with the social sphere, to the extent each one is able to find common references to his/her own history. The spectator confronts himself/herself to a sort of reliquaries containing personal items, quotidian, that seem to belong to another age. However, their message cannot be more current and renewed, a precious information that deserves to be preserved.)



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Kanto, 2012. Hilo y madera pintada.

Las variables horizontalidad y vacío constituyen la base de la vida japonesa. Estos principios ordenan su cultura, su arquiterctura, su folklore y sus tradiciones. Las pausas y los silencios, lo visible y lo invisible, las rectas y las curvas, dualidades que gestionan un universo que Kanto explora en cinco momentos. Se trata de cinco piezas: Shoji, que evoca las mamparas de papel de las puertas japonesas, Dieciséis símbolos, que recoge los elementos de la naturaleza típicos de cada una de las estaciones en Japón, Momento Kabuki, que explora los sonidos y los silencios del teatro japonés, Jardín Zen, que recuerda la tierra marcada por el rastrillo para la meditación y Kimono, que refleja la implicación de las líneas del ukiyo-e (técnica de dibujo a tinta) en los trajes tradicionales japoneses. (No todas aparecen en las imágenes)







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